Más Máscaras
Burello , M. G.
Un libro que flagrantemente incurre en la cacofonía tanto en el título como en el subtítulo no puede (o en todo caso no debe) aspirar a la belleza. Hecha esta aclaración apofáctica, me atrevo a formular un propósito más o menos concreto: este humilde ramillete de invectivas maliciosas, exabruptos vitriólicos y -¿por qué no admitirlo?- humoradas insolentes desearía suscitar en e...
Sinopsis
Un libro que flagrantemente incurre en la cacofonía tanto en el título como en el subtítulo no puede (o en todo caso no debe) aspirar a la belleza. Hecha esta aclaración apofáctica, me atrevo a formular un propósito más o menos concreto: este humilde ramillete de invectivas maliciosas, exabruptos vitriólicos y -¿por qué no admitirlo?- humoradas insolentes desearía suscitar en el eventual lector un pequeño escándalo, una relativa sorpresa, a la vez grata e incómoda. Para ello me valgo de artificios tramposos y caprichos trasnochados, de consumación seguramente dispar, jugando a corroer la frecuente confusión del yo lírico con el autor real, o para decirlo sin tecnicismos, del sujeto que enuncia el poema con el sujeto que lo escribió (una confusión, dicho sea de paso, ratificada por cuantiosas eminencias de la teoría y la crítica literaria). A diferencia de mi primer volumen lírico, Liturgia privada, que se estira hasta mi juventud y aspira a la seriedad, casi todas las piezas de éste, mi segundo tomo, fueron redactadas espontánea y recientemente, en Buenos Aires y sus alrededores, por lo que acaso a modo de e
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